CON VISTA AL MAR
POR JOSE G. RODRIGUEZ
SE FUE DON LUIS COLOSIO
La madrugada del pasado viernes quedó marcada como la meta final para la vida de Don Luis Colosio Fernández, sonorense de buena cepa y adolorido padre de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el candidato del PRI a la presidencia de México masacrado un día de marzo de l994 en Lomas Taurinas.
Don Luis, hombre de férrea voluntad forjado en la vida campirana, al que conocí y traté desde los años 60, cuando hacía trabajos especiales para la Unión Ganadera Regional de Sonora, murió sin poder alcanzar los objetivos de justicia por el crímen aberrante cometido contra su vástago Luis Donaldo, pués no obstante sus exigencias a todos niveles, ningún gobierno, empezando por el de Carlos Salínas de Gortari, tuvo la necesaria voluntad política para atender sus justas demandas.
Fueron varias las ocasiones en que Don Luis y este servidor nos llegamos a encontrar en algún lugar de Hermosillo especialmente, varias de ellas estando mi esposa como testigo, para tocar el doloroso tema, lamentandose el hoy desaparecído sonorense de la nula atención que se le brindaba, convencido siempre de que la muerte de su hijo fue producto de una trama criminal urdida desde la gran cúpula del poder, aunque acepataba que no era fácil aportar las pruebas necesarias, algo que le hacía sentirse impotente y frustrado, sin dejar eso sí de ver al maldíto pelón de Aguas Leguas como casi seguro autor intelectual del dramático y sangriento suceso.
En una ocasión, durante una charla en una mesa del restaurant Samborns de la capital del Estado, Don Luis me comentaba que todavía el 24 de marzo de l994 por la mañana le pidió a su hijo por la vía telefónica que renunciara a la candidatúra priísta, pués a esas altúras el mismo Luis Donaldo ya le había comentado a su padre sobre las presiones a que estaba sujeto desde Los Pinos.
Tal vez porque Luis Donaldo ya presentía algo, poco antes de abordar el avión que lo conduciría a Tijuana, aprovechó que pasaba cerca de una pequeña capilla para introducirse unos minutos y ponerse a rezar, sin imaginarse, según Don Luis, que en esos momentos estaba de alguna forma encomendando su Alma al Señor, para ir hacia el lugar donde le esperaba un complot que daría fin a su jóven existencia.
Así pués, Don Luis Colosio Fernández cumplió con sus ciclo terrenal para viajar en busca de su adorado hijo Luis Donaldo y su nuera Diana Laura, solo que desafortunadamente lo tuvo que hacer sin poder saciar su sed de justicia, esa de la que habló su hijo durante su recordado discurso de aquél 6 de marzo, cuyo contenido para millones de mexicanos bien pudo ser la causa de su muerte,
Dios bendíga a Don Luis........HASTA LUEGO
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domingo 7 de febrero de 2010
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